El perdón es uno de los temas más delicados dentro de los procesos de sanación emocional. Muchas personas sienten una presión interna o externa por perdonar, incluso cuando el dolor sigue presente y no ha sido elaborado.
Desde una mirada terapéutica y sistémica, es importante aclarar algo fundamental: perdonar no es justificar. Tampoco es minimizar lo que ocurrió ni forzarse a comprender al otro antes de haberse comprendido a uno mismo.
El mandato de perdonar y sus consecuencias
A muchas personas se les enseñó que perdonar significa «superar rápido», «no hacer drama» o «entender al otro» sin haber tenido espacio para procesar lo vivido. Este mandato suele generar más culpa y confusión, porque el dolor no desaparece por obligación.
El perdón emocional no puede imponerse. Es un proceso que surge cuando existe reconocimiento, integración y un movimiento interno auténtico.
El perdón desde la mirada sistémica
En constelaciones familiares, el perdón no se busca de manera directa. Aparece cuando cada persona vuelve a su lugar y deja de cargar lo que no le corresponde. Muchas veces, el sufrimiento persiste porque seguimos esperando que el otro repare, reconozca o cambie.
Cerrar el año desde la responsabilidad adulta implica dejar de mirar al pasado esperando algo diferente y comenzar a preguntarnos qué hacemos hoy con lo que ocurrió.
Perdonar sin justificar es un acto de conciencia
Perdonar sin justificar implica validar tu experiencia, nombrar el daño sin negarlo y reconocer que el otro actuó desde sus propios límites y heridas. Esto no significa reconciliación ni contacto obligatorio, sino liberación interna.
Cuando dejamos de justificar, dejamos de traicionarnos. Y cuando dejamos de cargar expectativas irreales, el sistema se aligera.
Un cierre de año más liviano
Cerrar el año no significa reconciliarte con todos ni forzar procesos que aún no están listos. Significa tomar lo que fue, devolver lo que no te corresponde y elegir cómo quieres relacionarte contigo a partir de ahora.
El perdón emocional no se le debe a nadie. Es un acto de responsabilidad adulta y un regalo personal que llega cuando estás preparada/o.
Sanar no es olvidar. Sanar es dejar de repetir el dolor.
Acompañamiento terapéutico consciente
Si el perdón, la culpa o los vínculos familiares siguen pesando en tu vida, te acompaño en sesiones individuales y grupales de terapia sistémica y constelaciones familiares para trabajar estos temas desde un lugar adulto y compasivo.






